1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo
lugar. 2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de
viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3 Entonces vieron
aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada
uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar
en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. 5 Había en
Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. 6 Al oírse
este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los
oía hablar en su propia lengua. 7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso
estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo es que cada uno de
nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y elamitas, los que
habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en
Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los
peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos
proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios». (Hch 2,1-11)
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Y le fue dado un rollo del profeta Isaías, y tras abrir el rollo, encontró el lugar donde había sido escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí... (Lucas 4,17-18a traducido del texto griego Nestlé-Aland). BLOG DEDICADO AL ESTUDIO Y A LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA.
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domingo, 24 de mayo de 2015
domingo, 10 de mayo de 2015
Reflexión sobre un aspecto de Hechos 10, 25-26. 34-36. 43-48: "Dios no hace acepción de personas". Primera lectura del Domingo 6° de Pascua (B)
Contextualización:
La
sección bíblica completa refiere al bautismo de Cornelio y es Hch 10,24-48:
24 Al otro día, llegaron a Cesarea. Cornelio los
esperaba, y había reunido a su familia y a sus amigos íntimos. 25 Cuando Pedro
entró, Cornelio fue a su encuentro y se postró a sus pies. 26 Pero Pedro lo
hizo levantar, diciéndole: «Levántate, porque yo no soy más que un hombre». 27
Y mientras seguía conversando con él, entró y se encontró con un grupo numeroso
de personas, que estaban reunidas allí. 28 Dirigiéndose a ellas, les dijo:
«Ustedes saben que está prohibido a un judío tratar con un extranjero o visitarlo.
Pero Dios acaba de mostrarme que no hay que considerar manchado o impuro a
ningún hombre. 29 Por eso, cuando ustedes me llamaron, vine sin dudar. Y ahora
quisiera saber para qué me llamaron». 30 Cornelio le respondió: «Hace tres días
me encontraba orando en mi casa, alrededor de las tres de la tarde, cuando se
me apareció un hombre con vestiduras resplandecientes, 31 y me dijo: «Cornelio,
tu oración ha sido escuchada y Dios se ha acordado de tus limosnas. 32 Manda a
buscar a Simón, llamado Pedro, que está en Jope, a la orilla del mar, en la
casa de Simón el curtidor». 33 En seguida te mandé a buscar y has hecho bien en
venir. Ahora estamos reunidos delante de Dios, para escuchar lo que el Señor te
ha mandado decirnos». 34 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo:
«Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 y que en
cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.
36 El envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de
la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. 37 Ustedes ya saben
qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que
predicaba Juan: 38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo,
llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían
caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. 39 Nosotros somos
testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos
mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. 40 Pero Dios lo resucitó al tercer día
y le concedió que se manifestara, 41 no a todo el pueblo, sino a testigos
elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con él,
después de su resurrección. 42 Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar
que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. 43 Todos los profetas
dan testimonio de él, declarando que los que creen en él reciben el perdón de
los pecados, en virtud de su Nombre». 44 Mientras Pedro estaba hablando, el
Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. 45 Los
fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver
que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. 46 En efecto,
los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Pedro dijo:
47 «¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu
Santo como nosotros?». 48 Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor
Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.
sábado, 2 de mayo de 2015
Reflexión sobre un aspecto de Hechos 9,26-31 - 1° lectura del Domingo 5° de Pascua "La paz religiosa"
"La
Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando,
vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu
Santo".
(Hechos 9,31)
jueves, 5 de junio de 2014
"Ha llegado el júbilo por el don del Espíritu Santo" Estudio bíblico básico sobre Hechos 2,1-11. Aporte para la Misa de la Solemnidad de Pentecostés
1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos
reunidos en el mismo lugar. 2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a
una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3
Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por
separado sobre cada uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía
expresarse. 5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones
del mundo.6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro,
porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7 Con gran admiración y
estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo
es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y
elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en
Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en
la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y
árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios». (Hechos 2,1-11)
jueves, 23 de enero de 2014
Estudio bíblico sobre la vocación de san Pablo. Aporte para la fiesta de la conversión de san Pablo.
Introducción
Pablo
sostiene en sus cartas auténticas que en su celo por la Ley llegó a perseguir a
los cristianos. Veamos un elenco de escrituras al respecto:
Porque
yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol,
ya que he perseguido (edíoxa) a la Iglesia de Dios. (1 Co 15,9)
Seguramente
ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía (edíokon)
con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba (Ga 1,13)
Las Iglesias de Judea y que creen en Cristo no me
conocían personalmente, sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que
en otro tiempo nos perseguía (díokon), ahora anuncia la fe que antes quería
destruir». (Ga 1,22-23)
Por
el ardor de mi cielo, perseguidor (díokon) de la Iglesia; y en lo que se
refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable. (Flp 3,6)
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