Con
el término "experiencia" llamamos a la percepción de la realidad de
Dios como viene a nosotros, actúa en nosotros y por medio de nosotros,
haciéndonos peregrinar hacia Él en una comunión, en un ser-el-uno-para-el-otro.
Todo esto sin desconocer la distancia en el conocimiento de Dios mismo, pero en
el plano de una presencia de Dios entre nosotros como fin amado en la
peregrinación de nuestras vidas.
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Y le fue dado un rollo del profeta Isaías, y tras abrir el rollo, encontró el lugar donde había sido escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí... (Lucas 4,17-18a traducido del texto griego Nestlé-Aland). BLOG DEDICADO AL ESTUDIO Y A LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA.
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viernes, 2 de octubre de 2015
domingo, 24 de mayo de 2015
Gema bíblica: "Donde está el Espíritu del Señor hay libertad" - II Corintios 3,17
Cuando hablamos de
"gema bíblica" hablamos de un fragmento bíblico, una frase que no
debe ser sacada de contexto pero que una vez contextualizada por el intérprete
puede expresar toda la fuerza de la Palabra de Dios. Siguiendo al teólogo Hans
Urs von Balthasar: "el todo en un fragmento", se trata de la
expresión del todo en una parte. Además, en analogía con el cuerpo humano
podemos evidenciar toda la realidad de esta afirmación.
La versión Jerusalén latinoamericana (2003) lee así II Co
3,17: "Porque el Señor es el
Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad".
En realidad, no varían mucho las versiones de la Biblia sobre este versículo.
San Pablo nos muestra el vínculo profundo entre Cristo y el Espíritu Santo, que
es enviado a la historia humana para revelar la plenitud de la Palabra de Dios.
Reflexión sobre Pentecostés - "El despertar de la Iglesia" - Hechos 2,1-11. Primera lectura de la Solemnidad de Pentecostés
1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo
lugar. 2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de
viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3 Entonces vieron
aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada
uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar
en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. 5 Había en
Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. 6 Al oírse
este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los
oía hablar en su propia lengua. 7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso
estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo es que cada uno de
nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y elamitas, los que
habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en
Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los
peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos
proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios». (Hch 2,1-11)
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